La carreter austral - capilla de marmol

[Entrevista] Martín González: el viaje de un fotógrafo mochilero

Martín Gonzales tiene 29 años y estudia actualmente Diseño Gráfico en Duoc UC. Comenzó fotografíando grupos musicales con una cámara compacta para luego hacer lo mejor posible en Photoshop y entregar un buen producto terminado. De forma autodidacta se fue adentrando cada vez más en la fotografía hasta que en 2012 se hizo con su primera cámara reflex.
Apacionado tambien por los paisajes, los programas de viajes, y los lugares remotos: “Desde el 2013, me interesaba poder vivenciar todas aquellas experiencias que periodistas de canales nacionales y de programas como Frutos del País, tenían en remotos lugares. Me gustaba la poética de las ciudades expresada en su cultura, su gente y gastronomía. Los paisajes eran algo que quería poder expresar, pero con mi código personal en al fotografía. El 2014, 2015 y 2016 me adentré a mochilear a Llanquihue, Pto Montt, Chiloé y Carretera Austral en solitario. Poder viajar solo y con cámara es una experiencia introspectiva muy interesante que quise plasmar en mis fotografías. Sin prisas, sin horarios y con total libertad. De ahí en adelante he participado como director de arte en centros culturales, expositor, como tallerista en colegios e instituciones además de potenciar todo eso en mi proyecto fotográfico llamado Mandrágora Fotografía, donde la “fotografía mochilera” es uno de los pasatiempos personales junto a muchos otros relacionados con el lenguaje fotográfico“.

Te invitamos a conocer más sobre el viaje de Martín por la Carretera Austral y las maravillosas fotos que trajo de vuelta.

La principal motivación es poder fotografíar, capturar ese paisaje, y traer a la ciudad la esencia de ese sur perdido entre la niebla y bajo la lluvia, “Poder capturar las imágenes y devolvérselas como exposiciones o publicaciones digitales a los espacios citadinos es algo maravilloso, es un pedacito del sur de Chile que llega a las personas. Son gestos, climas, humedades, colores, etc, que convergen. La otra parte del viaje es aventura pura. Trekking, campings, conversaciones con ancianos inolvidables, y por supuesto la comida… A veces puedo ahorrar en mucho, pero no me privo de algún platillo de la zona“, nos cuenta.

Muchos hemos pasado por esto, vimos fotos de la Carretera Austral, escuchamos a alguien que fue a mochilear, leímos sobre las maravillas de los parques y lo que siente la gente cuando visita esos paisajes. Se siente como una especie “de llamado”, algo nos “tira” y nos deja con una sensación de que “debemos” ir hacia esa ruta que al parecer a hechizado a tantos. Martín también experimentó todo aquello, “Yo cuando mochilié a Chiloé, quedé fascinado. Y no he dejado de ir. Y en el año 2016, quise ir a Carretera Austral, había visto muchas fotografías y oido muchas historias mochileras. Me encanta el clima austral, la lluvia, el frío y la bruma, y como soy un fanático de los climas escandinavos, Carretera Austral representaba para mi un trocito de esos lugares. Principalmente el viaje fue para conocer. Sabía que hacer espléndidas fotos era factible, debido a los hermosos parajes. Me encanta vivenciar costumbres, y si Chiloé me parecía muy lejos ( Soy de la V Región ), no quería imaginar qué tanto era Carretera Austral. Ese viaje, que fue uno de los más complicados para mi de llevar a cabo por el equipo, y los precios, fue una experiencia totalmente especial. Es una magia muy especial la que se vivencia en los aires puros y los cielos invernales. Así que en realidad, el viaje a Carretera Austral estuvo marcado por el sentido de viajar más que nada, sentir el tramo y recorrerlo“.

El equipo
Viajar con mochila al hombre siempre es complicado y hay muchas cosas de las que preocuparse, la carpa, la ropa, la comida, la cocinilla, el gas, todo el peso que eso representa, y una, al parecer, interminable lista de etcéteras. Si a todas esa planificación y peso le sumamos equipo fotográfico, y los cuidados particulares que este requiere la cosa se complica aún más, “Siempre cuando viajo con la cámara, se que hay riesgos. Tanto climáticos como accidentes inesperados. En los viajes anteriores no había tenido mayores problemas. El enemigo de las cámaras más que la humedad, es el polvo, ya que este se incrusta en el sensor o se almacena en lo objetivos. Esto puede dañar el motor de enfoque o simplemente crear problemas en la captura. En Carretera Austral el enemigo es la condensación, en más de una oportunidad lidié con lentes empañados, sobretodo en el viaje desde Quellón a Puerto Chacabuco, donde a mar abierto, la humedad afecta muchísimo. Hubo algunos momentos sobre la embarcación ( El Queulat), donde no pude fotografiar algunos fiordos o cascadas debido a la fuerte lluvia. Los momentos donde quise fotografiar y no pude, se dieron en lugares restrictivos.“.

El viaje comienza antes del viaje
Hay quienes se lanzan al viaje, sin más, con eso de que “el camino se hace al andar” y todo el romanticismo al rededor del dejarse llevar y la improvisación. Pero para Martín, y sobre todo considerando que no solamente conocer los paisajes es lo importante, sino también “traerlos de vuelta”, la planificación es obligatoria, aunque eso no significa que no haya espacio para la improvisación entre medio de la aventura, “Creo que el viaje de un mochilero, al menos en mi caso, comienza cuando uno planifica. Ahí comienza el viaje. Planificar la ruta es muy lindo, tanto porque te permite ir con disposición y preparado para cada lugar y porque uno ya vive la experiencia al momento de buscar referencias por internet, datos de otros mochileros, fotografías de las zonas, etc. Es un incentivo y en mi caso, planificar ayuda tremendamente a gestionar el tiempo y el dinero. Cuando uno no conoce una zona mucho, puede dejar un par de días libres de descubrimiento, lo que también lo hace interesante e inesperado. Pero sólo para ciertos casos como lugares muy grandes. Con respecto a la fotografía, vi algunos referentes previos, más menos tenía en mente donde ocuparía más días para capturar una que otra zona“.

El Espíritu de la Carretera Austral
Finalmente le preguntamos a Martín sobre lo que él consideraba que era el Espíritu de la Carretera Austral, esto nos respondió:

Creo que la definición del espíritu de Carretera Austral es la expectación y el descubrimiento. Hay zonas tremendamente deshabitadas, y curiosidades bastante interesantes.
Me tocó una vez a bordo del Queulat, ver como dos descendientes de colonos, cargados con provisiones, descendieron del barco a las 02:00 de la mañana en una isla que estaba alumbrada sólo por el foco del barco. Creo que era parte de la playa de la Isla Santo Domingo, donde según contaba un tripulante, vivían muy pocas personas. Otros decían que sólo vivía una familia descendiente de colonos y que iban una vez a la semana a buscar provisiones.
Sea como sea, en Carretera Austral hay mucha aventura. El clima obliga muchas veces a replantearse las rutas y los tiempos; no por nada es tan famoso el dicho “El que se apura en la Patagonia, pierde su tiempo”. El ritmo de vida es realmente más pausado y el clima muchas veces es inesperado.
El viento en las cercanías a Cerro Castillo, es muy violento, mientras que en Puerto Cisnes, experimenté gran calma en un día lluvioso.
Vi muchas laderas sin flora, donde los lugareños decían que en esas mismas fechas de verano, la nieve lo tapaba todo. Río Simpson estaba en su mayoría seco, pobladores decían que si bien el flujo bajaba en verano, nunca tanto como ese año 2016.
El patagón es un poblador amable, pero un poco desconfiado. Muchas veces producto de problemas entre mochileros y el ambiente, ya que muchos extranjeros suelen infringir normas de camping, regatear precios o cruzar lugares no habilitados. Tanto el descontento de patagones con los extranjeros como con algunos chilenos, se da en ciertos lugares. Una vez un poblador me dijo que si “uno tenía cara de gringo, difícil que le paren los autos”, mientras que la mejor manera de mochilear, era con banderita chilena o argentina y con una boina. El patagón chileno – argentino es muy unido con sus tradiciones y muy apegado a las costumbres.
Como ley general, nunca rechazar un mate; es símbolo de unidad
“.

Puedes encontrar más del trabajo de Martín en https://www.facebook.com/Mandragoraphoto/

¿Y tú, llevarías tu cámara a la Carretera?

Tags: No tags

Leave a Comment