La magia del silencio de la Ruta 7

Recorrer la Carretera Austral por tramos es una buena idea para los viajeros. Así lo hice yo y comencé por la puerta norte, como le llaman a Hornopirén, una localidad que es la capital de la comuna de Hualaihué, en la bella Región de Los Lagos. La propuesta de los tramos es, a mi parecer, una gran opción, si no tenemos tanta plata y tiempo para recorrer toda la Carretera Austral. Empezar de a poco, paso a paso; eso fue lo que hice.

La magia del silencio de la Ruta 7

Amo la décima región y cuando puedo viajo desde Santiago, la ciudad donde vivo, hasta allá. En uno de mis periplos, decidí conocer la Carretera Austral y reconozco que al principio me compliqué porque no sabía por dónde comenzar. Mi primera impresión era que para conocer los bellos paisajes de esta, tenía que viajar a regiones del sur profundo y que el camino sería complejo para hacerlo sola.
Investigué con amigos y por Internet, y descubrí que mi querida y amada décima región es la puerta de entrada a la Carretera Austral, por lo que no dudé en arriesgarme a conocer el primer tramo o lo que yo definí así, ya que luego aprendí que hay muchas formas de iniciar el viaje por la Carretera Austral. Aquí les contaré la primera opción que tomé.

Viajé en avión hasta Puerto Montt, en un cómodo y corto viaje. También podemos usar el bus si así lo requerimos, pero nos demoraremos un poco más en llegar y todo dependerá desde dónde iniciamos el viaje. Mi objetivo era la Ruta 7, por lo que tomé un bus que recorrió las afueras del Parque Nacional Alerce Andino (que también vale la pena conocer como otro panorama más dentro de este viaje lleno de posibilidades), pasando por Quillaipe y Lenca, entre otras localidades. Me maravillé cuando cruzamos en barcaza, ya que en esa parte el territorio chileno comienza a dividirse. Y esa es la maravilla más grande de esta primera aproximación a esta ruta. Desde el mismo terminal de buses salen micros que te pueden llevar por $2500 hasta Hualaihué.

Una vez ahí, descubrí la maravilla del silencio y pude contemplar el paso del tiempo. En ese viaje aprendí a valorar el presente y a disfrutar del encanto de la naturaleza, sobre todo porque el reloj avanzaba lento, sin apuro, invitándome solo a descansar y relajarme, a meditar y acallar la mente. Me sentí dueña de lo que la Ruta 7 me estaba mostrando (y solo había iniciado un tramo muy corto). La recomendación para esta primera aproximación es visitar las Termas de Pichicolo, que están en el Parque Nacional Hornopirén, en un entorno totalmente natural. Desde el centro de la comuna, se puede tomar un bus que lleva hasta las termas y en menos de media hora estás listo para disfrutar de estos baños calientes. Hay que tener valentía, ya que la soledad es la principal compañera, sobre todo en mi caso, que inicié esta aventura en solitario. Cuando me bajé del bus, no había nada más que yo, un camino y un letrero que me indicaba que había llegado a las termas, que son absolutamente naturales, sin intervención del hombre y la sensación real es estar en medio del bosque contemplando la naturaleza en el relajo de esas aguas. Totalmente recomendable, ya que además son baratas ($8.000 el día) y porque para llegar a ellas hay que hacer un pequeño trekking que atraviesa un río. Recomiendo llevar algo para comer y abundante agua. Son el lugar perfecto para aprender a disfrutar del ahora y de lo simple.

Por: Claudia Sánchez Picker

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