Puerto Gaviota: la prima olvidada de los Fiordos

Son gente amable, generosa, que comparte lo que tiene, sea mucho o casi nada. Son alegres, curiosos y conocedores de esas islas, casi como un mapa vivo. Pero también tienen necesidades básicas, no piden ayuda económica (aunque no les vendría mal), sus requerimientos son humanitarios, tienen una posta que fue una donación privada y que permanece cerrada por que no tiene paramédico.

Puerto Gaviota: la prima olvidada de los Fiordos

Cuando llegué hace 2 años a la región de Aysén. Uno de los primeros lugares que quise conocer fue Puerto Gaviota. Había escuchado algunas historias de la Isla y para mi sorpresa todas eran distintas, me intrigaba conocer esa caleta; el destino tiene muchos lugares en nuestro camino, y llegué primero a Puerto Gala. Otra Isla con más habitantes y por esto con más atención del continente (atención que tiene que mejorar). Cuando me fui de Puerto Gala nuevamente me quedé con las ganas de ir a Gaviota.

Finalmente lo logré. Mi ruta ya estaba trazada, me dirigí a Puerto Chacabuco desde Coyhaique, me llevó el amigo de una amiga. La barcaza de las 16:30 del día viernes, llego a las 12:30 am del día sábado. Zarpamos y a las 06:15 del sábado 03 de febrero 2018 llegamos a Puerto Gaviota.

Una familia capitalina muy simpática, que concretó el sueño de un mundo nuevo, llevaban algunos materiales para equipar de a poco su nueva casa, entre mi desorientación y la oscuridad de una caleta dormida, me acogieron junto a sus hijos, que se enamoraron del mar y las montañas, la conversación nos llevó al infaltable mate madrugador. Esta familia de valientes que llegaron a la isla en el último año, son practicamente los únicos nuevos habitantes, no está de más decir, que en Gaviota solo viven aproximadamente 50 personas de manera estable, en su mayoría pescadores, de toda una vida, que conocen el mar casi a ojos cerrados.



La luz de la mañana, me mostró los colores, escaleras, construcciones y botes, de una caleta hermosa, pero tristemente roída por el abandono y los años, los pobladores, en su mayoría hombres, gente de mar, pescadores que viven prácticamente solos, pocas son las mujeres y niños que habitan la caleta, alejados del ruido y el reloj que corre en las grandes ciudades. Son gente amable, generosa, que comparte lo que tiene, sea mucho o casi nada. Son alegres, curiosos y conocedores de esas islas, casi como un mapa vivo. Pero también tienen necesidades básicas, no piden ayuda económica (aunque no les vendría mal), sus requerimientos son humanitarios, tienen una posta que fue una donación privada y que permanece cerrada por que no tiene paramédico. La energía funciona desde la una de la tarde a una de la mañana, gracias a un generador poco amigable con el medio ambiente. Otra de mis sorpresas fue el clima, me tocaron días soleados, brillantes y con mucho calor. Las estaciones se están marcando y la temperatura cálida del verano se nota.

Estos hombres de mar, son los dueños de historias mágicas, que con el tiempo han cultivado y que la creatividad les ayuda a alimentar, ¡yo me las creí todas! Ellos están dispuestos a contar sus historias a quienes quieran escuchar. Navegué entre los fiordos, conocí loberas, pesque en mar abierto, en los bordes de las playas, las toninas me saludaron y nadaron junto a nosotros mientras el bote avanzaba, las gaviotas son las dueñas de casa, gaviotas que por primera vez me parecieron simpáticas.

Entre las cosas que me comprometí con la gente de Gaviota, fue a escribir y publicar este artículo, para contar que no tienen paramédico, cosa que para ese tipo de localidades con tan difícil acceso es asunto de vida o muerte. A veces piden prestado el paramédico de puerto Gala. Que como comprenderán no es como conseguir la chancha, para un partido de futbol.



Si alguna autoridad lee esto, ahí hay mucho por hacer. Ellos saben lo que necesitan y no piden más que eso. Son gente austera que vive con poco, así lo elijen, no por pobreza o falta de recursos, sino por simpleza de vida. Están preocupados por el avance y la llegada de nuevos habitantes, se preguntan que pasara con los alcantarillados y todo lo que trae una mayor población, en gaviota solo hay 2 almacenes, un camión feria, que llega con la barcaza una vez a la semana. Prácticamente 4 niños que son los usuarios de la escuela del pueblo, que cuenta con un profesor. Un parque enorme de patio trasero, recursos marinos naturales, limpios y su gente tiene conocimientos que deberían ser patrimonio. Pero necesitan orientación, educación turística y aunque no lo pidan, necesitan ayuda en muchas otras áreas, las salmoneras los acechan y son casi un mal inminente!! Casi como La crónica de una muerte anunciada.

Mi reflexión es que, la gente que elige vivir en lugares tan apartados, sabe lo que quiere y por qué hace de estos su hogar, desarrollan una vida en calma, más lenta. La tranquilidad se respira, Gaviota es un lugar hermoso. Los invito a visitarlo, con respeto, por el lugar y su gente, es el visitante el que tiene que acomodarse. Acá se toman la vida en tiempo real, como pasa en casi toda la Patagonia.

Por María Elena Montecinos

www.facebook.com/agenciapaparazzi
#unparamedicoparapuertogaviota

¿Has ido a Puerto Gaviota o te gustaría visitarlo?

Cuéntanos tu aventura, motiva a otros a viajar por la carretera, escríbenos a contacto@lacarreteraaustral.com o usa nuestro formulario